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La cultura como vínculo emocional entre los colombianos en Bélgica

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La cultura como vínculo emocional entre los colombianos en Bélgica

 

  • Los colombianos residentes en Bélgica celebramos nuestro día de la independencia estrechados por los encantos de la música y la gastronomía de nuestro país.

La independencia de Colombia, festejada por los colombianos en la capital de Europa, Bruselas, se movió al ritmo de la música y la danza de las costas Atlántica y Pacífica del país: riqueza cadencial acompañada por bocados de las delicias gastronómicas de diversas regiones de nuestra tierra. 

Convocados por la Misión Diplomática, encabezada por el embajador Daniel Prado Albarracín, la colombianidad se tomó el Salón Gótico de la Alcaldía de Bruselas, ubicada en uno de los edificios de la Grand Place, la plaza medieval más hermosa del mundo; este espacio histórico fue cedido generosamente por las autoridades de la ciudad para celebrar nuestra fiesta nacional.

Allí, en medio de tambores alegres y machos llamadores, así como de tamboras, maracas y gaitas; danzas y voces interpretadas por el grupo folklórico La Farra Montá, miembros del cuerpo diplomático, representantes de las instituciones europeas, miembros de la sociedad civil belga y los colombianos, departimos y danzamos al ritmo de cumbias, porros, gaitas, bullerengues chulapiados, fandangos y currulaos, recordando que un 20 de julio de 1810, lo que hoy es Colombia, emitió sonoramente su grito de independencia para luego, en medio de azarosos años, alcanzarla para siempre en 1819. 

La emancipación conseguida entonces, nos lo recordó el embajador Daniel Prado, “no es solo un hecho histórico; es un compromiso permanente con la libertad, la dignidad y la capacidad de los pueblos para decidir su presente y su futuro”. 

Esta Colombia que sigue intacta tanto en los paladares como en los afectos de los colombianos que ahora vivimos en medio de otra sociedad que nos ha acogido, unidos alrededor de nuestro Día Nacional, hemos reiterado que, pese a estar al otro lado de este océano que nos separa, nuestros corazones continúan anclados a ese país que todos los días late en nuestras cotidianidades.